Si no eres disléxico es difícil que comprendas cómo se siente una persona que sí lo es al leer. Por eso antes de explicarte qué tipo de adaptaciones pueden ayudarles en sus estudios queremos que comprendas por qué necesitan esas adaptaciones.
Victor Widell, un desarrollador sueco, creó una página web que muestra a tiempo real qué ve una persona con dislexia cuando está leyendo. No deja a nadie impasible.
Si los profesores de tu hijo no entienden qué es lo que le ocurre y piensan que es un vago, que no presta atención, o que no es lo suficientemente inteligente te recomendamos que pidas una tutoría y le lleves el informe de su logopeda. Pídele que explique cuáles son sus dificultades y qué adaptaciones necesita para estar en las mismas condiciones que sus compañeros. Igual así consigues que se sensibilice con tu hijo y logras que comience a adaptarle los materiales escolares.
Cada adaptación debe ajustarse a las necesidades educativas de cada alumno. Su logopeda debe decidir qué adaptaciones son necesarias para garantizar que el alumno esté en igualdad de condiciones que el resto de compañero. Él o ella podrán incluirlas en el informe que presentes en el colegio para informarles de que tu hijo tiene dislexia.
Sería bueno que su tutor hablase con el logopeda del niño para que le explique cómo puede ayudarle. Recuerda que cada persona con dislexia precisa unas adaptaciones distintas.
¿Qué adaptaciones pueden ayudar a los estudiantes con dislexia en el aula?
1. Que alguien lea en voz alta el enunciado o la materia sobre la que se va a hablar en clase y también los enunciados de los exámenes.
Algo tan simple puede ayudar mucho a un alumno con dislexia. Si se ven obligados a leer un texto o un enunciado sin saber previamente de qué trata pueden tardar más que el resto de la clase en terminar. Esto hará que se incorporen a la explicación del profesor una vez empezada y probablemente no lograrán comprender lo que se está explicando.
2. Dale más tiempo que a los demás para terminar sus tareas.
Es importante que el profesor explique al comienzo de curso en qué consiste la dislexia y qué efectos tiene para que el alumno disléxico no se avergüence de sus errores y sus compañeros no vean como un “privilegio” los apoyos que recibe.
3. Evita pedir al alumno que lea en voz alta.
Si el profesor pide voluntarios para leer y el estudiante con dislexia se ofrece, entonces el profesor puede pedirle que lo haga. Sin embargo, es conveniente no obligarle a leer en alto sin saber si quiere porque muchos de ellos pasan un mal trago al hacerlo. Saben que cometen errores y son muy sensibles a las posibles burlas de sus compañeros de clase.
4. Explica el vocabulario nuevo que se va a utilizar al principio de cada nueva lección.
De ese modo el alumno comprenderá mejor la explicación y no se encontrará perdido cuando oiga los nuevos términos. Si está en un curso superior se le puede entregar un glosario de las nuevas palabras, para que pueda repasarlas en casa. Incluso si se le entrega unos días antes de explicar la lección el nuevo vocabulario que verá, le ayudará muchísimo a estar familiarizado con las nuevas palabras durante la explicación del profesor.
5. Puede resultarle difícil tomar notas mientras escucha al profesor.
Por eso recomendamos dos opciones:
- Poder grabar la clase para después escucharla en casa, para alumnos más mayores.
- Proporcionar a los estudiantes los apuntes de la clase impartida para que pueda prestar atención durante la explicación y después estudiarlos en casa.
6. Solicitar que el tamaño de la letra de los materiales escolares que puedan adaptarse sea entre 14 y 16.
Un tamaño grande de letra les facilita mucho la lectura. Es conveniente no usar ni cursiva ni subrayado ya que les dificulta la lectura de algunas letras y les cuesta más trabajo la comprensión lectora. Si se quiere resaltar alguna palabra clave es mejor utilizar la negrita.
7. Utilizar un tipo de letra sencillo (Arial, Verdana, Open Sans, Montserrat…).
Es conveniente hacerlo en los textos que puedan modificarse y que el alumno deba leer.
Adaptar el tipo y el tamaño de fuente en el texto de los deberes, y en los enunciados de los exámenes, les facilita la comprensión lectora. Las fuentes con remates o detalles como la Times New Roman pueden confundirles al distinguir unas letras de otras.
8. Emplea otro color que no sea el rojo para corregir los errores que pueda hacer al escribir.
Los niños con dislexia pueden cometer muchas equivocaciones al escribir, sobre todo en los primeros años escolares. El color rojo los resalta y les hace avergonzarse. Por eso sería conveniente que el profesor utilizase otro color como el morado o el verde que no llame tanto la atención. Es importante cuidar su autoestima durante los primeros cursos escolares. Ellos son muy conscientes de los errores que comenten y se esfuerzan mucho por no hacerlos. Resaltarlos con un bolígrafo rojo solo les hará sentirse más inseguros.
9. No les puntúes la ortografía, especialmente durante los primeros años escolares y si tienen un grado de dislexia profundo.
A muchos de estos estudiantes les supone un tremendo esfuerzo aprender a leer y escribir durante los primeros años escolares. Todos ellos necesitan el apoyo de un logopeda para ayudarles a superar sus dificultades. A medida que vayan mejorando en la escritura también aprenderán las reglas de ortografía. No les metas prisa, ni les presiones. Ellos se esfuerzan muchísimo y avanzan, pero a otro ritmo.
10. No les castigues si no terminan su trabajo a tiempo durante la clase.
Ellos necesitan más tiempo para leer, procesar la información y escribir que el resto de sus compañeros. Dales más tiempo para terminar los trabajos que les pides hacer en clase.
11. Déjales usar un juguete antiestrés durante la clase.
Prestar atención y procesar toda la información que reciben puede suponerles un gran estrés. Tener un juguete pequeño antiestrés en las manos puede ayudarles a estar más tranquilos y prestar más atención durante la explicación. Lo que a otras personas puede distraerles a ellos les ayuda a mantenerse concentrados. Lo mismo les ocurre mientras hacen los deberes. Por eso muchos de ellos muerden los lapiceros, las pinturas o los bolígrafos. No le regañes si lo hace. Dale un juguete antiestrés.
12. Permítele destacar en las materias que sobresale.
Puede que tengan dificultades en algunas áreas, pero los estudiantes con dislexia son excelentes en otros campos, como las presentaciones orales, las digitales o la creatividad.
Averigua con qué método se sienten más cómodos a la hora de exponer un trabajo y deja que se expresen utilizando sus habilidades. Probablemente te sorprendan con alguna idea brillante o un enfoque que a ti nunca se te hubiera pasado por la cabeza. ¡Déjate sorprender!
13. Incrementar el tiempo de cada examen hasta un máximo de un 35% sobre la duración establecida.
Su lectura es más lenta que el resto de sus compañeros y su comprensión lectora también. Por eso si el logopeda considera que el niño necesita esta adaptación sería conveniente que la recibiera. De este modo se encontrará en las mismas condiciones que sus compañeros al hacer el examen. De la misma manera que se construyen rampas para ayudar a las personas que no pueden subir escaleras, este tiempo extra les permite estar en las mismas condiciones que el resto de sus compañeros.
14. Usar doble espacio entre líneas en los enunciados y en cualquier texto que deba leer.
Es frecuente que salten de una línea a otra mientras leen y el doble espacio les ayuda a mantener la vista en la misma línea. Algunos estudios han demostrado que dejar un pequeño espacio entre las letras tiene varios beneficios para las personas disléxicas, como disminución del número de errores, la mejora de la velocidad de lectura o del reconocimiento de palabras, la mejora de la comprensión o la reducción de la duración de las fijaciones oculares.
15. Permitir su evaluación mediante exámenes orales.
De este modo el estudiante puede demostrar sus conocimientos con mayor facilidad que por escrito.
Si eres profesor esperamos que estas indicaciones te hayan servido de ayuda y las pongas en práctica. Ayudarás a que tus alumnos con dislexia no se sientan frustrados, estresados o deprimidos por no ser capaces de seguir el ritmo de la clase.
Si eres padre de uno o varios niños con dislexia nos gustaría saber en qué circunstancias os encontráis. ¿Tu hijo es de los afortunados a los que les adaptan los materiales escolares, o su profesor es de los que piensa que no se esfuerza lo suficiente,…? Queremos conocer en qué situación están nuestros alumnos para ayudarles, cuéntanoslo en los comentarios.
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